Juan era un niño que nunca se quería lavar, peinar, cortar
las uñas, ni hacer nada que fuera para estar limpio. Su madre ya no sabía qué
hacer para convencerle para que se diera cuenta de lo sucio que iba.
Le mandó a buscar un amigo para jugar. Salió y vio una
ardilla que era alegre, saltarina, divertida y muy limpia… pero no quiso jugar
con el porque estaba muy sucio.
Esperó a que pasará alguien y fueron pasando muchos niños
(emplear nombre de los niños de la clase) y ningún quiso jugar con el.
Pasaron muchos animalitos (ir nombrando) y con todos le
pasaba lo mismo.
De pronto oyó una voz detrás de el que le decía que quería
ser su amigo. Se volvió muy contento y se encontró con un cerdo lleno de barro
y bien sucio. Puso mucha cara de asco y le dijo que no. El cerdo le contesto
que no lo entendía ya que el estaba igual de sucio. Al darse cuenta de que era
verdad se fue corriendo a su casa, le pidió a su mamá que lo arreglará y nunca
más volvió a estar tan sucio.
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